EL APETITO INVERSOR Y LA FORTALEZA EXPORTADORA MARCAN EL RUMBO DEL TEJIDO EMPRESARIAL VALENCIANO

La jornada “El Futuro Empresarial de la Comunitat Valenciana: Visión y Acción”, organizada por Valencia Plaza junto a Cámara Valencia, CaixaBank, Implica, Veolia, Simetría y Caixa Popular, reunió a representantes del sector financiero, empresarial e institucional.

Fuerte apetito inversor, exportaciones al alza, diversificación de su tejido productivo, ubicación estratégica y capacidad de resiliencia. Estos son solo algunos de los alicientes que tiene la Comunitat Valenciana para afrontar un futuro empresarial con «optimismo». No obstante, también existen grandes retos por delante como la mejora en el acceso a la vivienda, el absentismo laboral o la reforma de algunas de sus infraestructuras, como el aeropuerto de València, al límite del colapso.

Se destacó la buena evolución de las exportaciones, con previsiones muy positivas para 2026 y 2027, a pesar de la caída de ventas de Ford en los últimos años. «La Comunitat ha seguido creciendo no solo en volumen exportador, sino también en el número de exportadores regulares, que ya alcanzan los 8.350, y eso es el mejor seguro económico que tiene una zona industrial», destacó. En este contexto, subrayó que en los próximos ejercicios entrará en funcionamiento la gigafactoría de celdas de baterías de PowerCo o la planta de válvulas cardíacas de Edwards junto a otras inversiones industriales, lo que impulsará aún más las ventas al exterior.

Rafa Muñoz, gestor de Banca de Empresa de Caixa Popular, subrayó la resiliencia del tejido empresarial valenciano. “Es un tejido que ha demostrado una enorme fortaleza y capacidad para levantarse ante las adversidades, con una diversificación sectorial y una formación elevada que atraen inversión”, señaló.

 

Por su parte, Carlos Muñoz Duque, director general de Simetría, alertó de la escasez de personal a todos los niveles, tanto cualificados como menos. «Está siendo difícil captar ese personal incluso de fuera de la Comunitat. Es un problema acuciante. Quizás influye la escasez de vivienda y algún otro factor», afirmó. Por ello, considero que quien quiere trabajar lo hace porque existe un déficit de trabajadores en la mayoría de sectores.

De igual modo, en materia de infraestructuras, desde Simetría se advirtió de que, pese a los avances, «falta mucho por hacer». «El puerto de Valencia va a pasar de 7,5 a 12,5 millones de TEU, mientras que en transporte de mercancías llevamos 15 años sin una inversión potente en carreteras y necesitamos una logística competitiva», alertó, reclamando mejoras en la A-7, la red metropolitana o las Cercanías. También, apeló a la necesaria ampliación del aeropuerto de Manises, que ya supera la capacidad para la que fue diseñado.

Los asistentes también pusieron encima de la mesa, la falta de suelo industrial disponible, algo vital para la captación de nuevas industrias, y a la mejora en las conexiones con los polígonos industriales, el corazón empresarial de la Comunitat.

En el cierre del acto, el secretario autonómico de Industria, Comercio y Consumo, Felipe Carrasco, subrayó que la Comunitat Valenciana afronta cuestiones estratégicas de primer nivel y, en este sentido, defendió una política activa de cuidado del ecosistema empresarial, basada en «una sólida política industrial y energética», así como en la simplificación administrativa, aspectos que considera fundamentales. «Creemos que el crecimiento de la región se sustenta en el crecimiento económico, y apostar por las empresas es una apuesta segura para garantizar servicios y bienestar a la sociedad», afirmó.

El principal objetivo de la Generalitat, explicó, es cuidar a las empresas con medidas visibles y públicas. En esta línea, destacó la puesta en marcha de la Estrategia de Reindustrialización, que prevé una movilización de 2.000 millones de euros para impulsar la transformación del sistema productivo y atraer nuevas inversiones.

De cara a los próximos meses, anunció la llegada de una tercera edición del Plan de Simplificación, centrada en facilitar los trámites administrativos en los ámbitos de la industria y la energía, que actualmente dificultan el crecimiento y la competitividad. «Queremos seguir siendo una región industrial, y eso solo es posible con una colaboración público-privada sólida», concluyó.